02Ene

Cierre de año

Llegamos a fin de año, época de festejos y buenos deseos, donde todos esperamos un auspicioso 2019, en el cual deseamos alcanzar y superar nuestras metas y desafíos. Al mismo tiempo es época de cierres, balances y análisis sobre cómo nos fue este año. Hemos alcanzado las metas planteadas de acuerdo a lo presupuestado; seguimos el camino trazado en el plan de desarrollo estratégico; contamos con herramientas claras, oportunas y fidedignas, que nos den referencia de nuestros resultados y al mismo tiempo, de las capacidades de análisis institucional, para definir las brechas, desviaciones y las causas probables de las citadas diferencias. Antes de entrar a batallar con los desafíos del 2019, quiero proponer en estas líneas, un pequeño ejercicio de proyecciones, basado en un plan sistematizado de factores estratégicos, y materializado en un panel de indicadores, los que serán relevantes para conocer la marcha institucional y el nivel de logro alcanzado.
i.- En primer lugar, debemos preguntarnos si las acciones y resultados conseguidos, estuvieron acordes con la visión y la misión institucional. Dicho de otra forma, en el año 2018, cuánto nos hemos acercado al planteamiento de la Visión, y si hemos respetado el marco establecido en la Misión institucional. La respuesta a ambas inquietudes, resulta de sumo importancia para avanzar en los pasos para recibir el 2019.
ii.- Hemos cerrado el año actualizando los procesos de auditoría de factores internos y externos, detectando las fortalezas y debilidades de nuestra institución en el 2018. Es curioso presentar como herramienta de balance de cierre, un planteamiento de diagnóstico situacional. Sin embargo, es fundamental el reconocimiento de nuestras fortalezas que han de ser reforzadas, y de las debilidades que han de ser superadas para afrontar el nuevo año. Esta definición será la base de la formalización de nuestras capacidades, para enfrentar futuros retos y desafíos en las diversas áreas del desarrollo de nuestra organización.
iii.- También es relevante reconocer los niveles de compromiso y responsabilidad de los colaboradores, para saber con relativa certeza, con quienes podemos contar, para enfrentar los más importantes desafíos, con personas altamente comprometidas con la institución, sus expectativas y que pongan su mayor esfuerzo por conseguir resultados superlativos. Ese es el enfoque de responsabilidad de nuestros colaboradores.
iv.- De acuerdo a las estimaciones de reconocidos economistas de un número importante de países con alto nivel de desarrollo, el 2019 se nos avecina con una gran presión de indicadores económicos. Hay quienes se atreven a aventurar una fuerte crisis y contracción de indicadores macroeconómicos, con su correspondiente inestabilidad y riesgos. A lo anterior, es necesario sumar un análisis de la estabilidad política tanto de nuestro país, como de nuestros vecinos, que resultan claves a la hora de definir las predicciones y expectativas de resultados.
v.- Con un panorama relativamente claro, debemos aterrizar nuestras proyecciones, centrándonos en 5 dimensiones claramente establecidas: a) una base de expectativas de valor económico de la empresa, con sus respectivas medidas de riesgo, debidamente cuantificado y sensibilizado en diversos escenarios de ocurrencia; b) proyección de indicadores de mercado, vinculados con la gestión comercial, fidelización de clientes, ventas y esfuerzos de marketing, para asegurar dichas ventas. Al mismo tiempo contemplar la opción de ir agregando valor a nuestras relaciones con los clientes en el año 2019; c) definición de los factores de aseguramiento de la calidad, para impulsar las acciones y procesos corporativos, en el marco de un sistema de aseguramiento de la calidad, que permita el desarrollo de todas las actividades en un marco de acción preestablecido, y al mismo tiempo con una garantía de satisfacción de las expectativas de nuestros clientes; d) una estimación rigurosa de los niveles de aportes de las personas, en función de los costos y gastos vinculados a la remuneración, capacitación y compensaciones. Se busca establecer una medida de aporte y valoración del esfuerzo, a todo el personal de la institución; y f) finalmente, una estimación de los indicadores financieros de rentabilidad, liquidez, endeudamiento, cobertura y eficiencia de las acciones establecidas en la gestión institucional.
vi.- Definidas las cinco dimensiones, se hace necesario formalizar una matriz de indicadores vinculados a cada una de ellas. Estos indicadores deben ser una clara muestra de metas asociadas a los objetivos y estos deben estar vinculados al aporte esperado de la visión y misión, dentro del plan de desarrollo estratégico institucional (PDEI). Cada indicador debe tener una clara definición de la métrica, fórmula o rúbrica que utilizaremos, los plazos de evaluación y seguimiento, los responsables de su ejecución y rendición de cuentas, los recursos asignados para su formulación, así como el presupuesto definido para su implementación. Esta matriz de indicadores, debe transformarse en la hoja de ruta de todas nuestras actividades para el año 2019.
No me queda más que saludarles afectuosamente, agradeciendo a quienes han seguido esta columna por todos los meses y años en que trabajamos en ella, y desearles un 2019 lleno de logros y satisfacciones.

Benito Barros

ACERCA DEL AUTOR

Benito Barros
Rector Académico del CFT de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Asesor Académico de Initiative Escuela de Negocios.