01Abr

Receta para mejorar el liderazgo

Tanto tiempo hemos dedicado a conversar y discutir acerca del liderazgo efectivo en los negocios, que hemos perdido el foco de lo que se busca con un equipo de alto nivel en liderazgo. La capacidad de influir sobre las personas para alcanzar las metas y resultados, se hace cada vez más difícil, en una sociedad informada, capacitada y con acceso a tecnologías que permiten alcanzar una notable cantidad de herramientas, conocimientos y habilidades, para responder retrucar y en muchas ocasiones, contradecir lo que se trata de encausar. Incluso en las salas de clases, los alumnos están cada vez más empoderados de sus derechos y se hace complejo liderar un proceso formativo eficaz. Sumado a lo anterior, hay que considerar el problema de la credibilidad, de las confianzas y del respeto a la imagen de quienes pretenden dirigir y liderar equipos humanos.

Ante este escenario tan complejo, lo primero que debemos aclarar, es que no existe un formato único de liderazgo efectivo. Es más bien una técnica de dirección circunstancial, que debe adaptarse a las exigencias del medio, al tipo de organización, a la cultura, a la formación de las personas, su grado de madurez, su compromiso y su capacidad de aceptar el aprendizaje permanente. Podemos pasar de la aplicación de un liderazgo extremadamente liberal, participativo, democrático, en que se privilegia en empoderamiento de los colaboradores; hasta llegar a un liderazgo con un alto nivel de autoritarismo, donde las ideas, los conceptos, las metas y los procesos, se imponen en base a presión, fuerza y constantes incentivos. Por todo lo anterior, trataré de comunicar en estas cortas líneas, algunos elementos claves “receta”, para mejorar la gestión de liderazgo en las organizaciones. Mis propuestas más relevantes son:

a.- Focalización en la persona. El conocimiento de los colaboradores, de sus características, de sus particularidades, de sus capacidades, conocimientos, intereses y actitudes, permite a los directivos, establecer mecanismos de relacionamiento diferenciado acorde al perfil individual de las personas. El trato personalizado, con un respeto hacia las diferencias, es un punto de partida en las mejores relaciones. Esto exige un acercamiento que vaya más allá del saludo protocolar y de dar instrucciones a través de correos electrónicos.

b.- Establecer un mecanismo de comunicación fluida, permanente, con información clara, oportuna y transparente, que permita al personal estar constantemente informado de las novedades, de los desafíos, de los problemas, de las metas, de los incentivos y de cualquier proyecto que se presente en la institución.

c.- Definición clara de las metas que debe alcanzar un trabajador, en forma conjunta con las tareas y procedimientos que se deben respetar. Cuando se sabe lo que se espera de ti, lo más probable es que se consiga. Ello debe ser complementado con la entrega de los poderes para poder actuar, de las herramientas y los recursos necesarios para su consecución.

d.- Establecer un plan de incentivos, desafíos y participación, que agregue una cuota de motivación e impulso, para que las personas maximicen sus esfuerzos y sus capacidades, para el logro de metas y objetivos.

e.- Ganarse el respeto de los demás, con una conducta acorde a la altura de su cargo. Una actividad caracterizada por la transparencia, con rendición permanente de cuentas, con una conducta ética y con respeto a los derechos fundamentales de las personas, caracterizan un comportamiento intachable de quien ostenta un cargo de autoridad. La mejor forma de predicar, es a través del ejemplo.

f.- Disponer de un manejo avanzado de tecnologías de información, de herramientas de contacto, de manejo de las redes sociales, entre otras herramientas que han llegado para quedarse en nuestro diario vivir.

g.- El conocimiento experto del área de su especialidad, le concede al líder, una autoridad reconocible, ya sea por su experiencia, por el manejo del negocio, del mercado, de la tecnología, de la competencia y del marco económico, político, financiero y legal, que de una u otra forma pudiera afectar la marcha de la organización.

h.- Capacidad de respuesta. Es decir, disponer de la voluntad y de las herramientas para responder en forma oportuna a las inquietudes, solicitudes y requerimientos de los trabajadores. Aunque la respuesta sea negativa o no satisfactoria para el personal, esta debe hacerse llegar en forma oportuna a quien la espera. En este sentido se privilegia una respuesta asertiva, que evite ser sujeto de interpretaciones.

i.- Medir, evaluar, analizar, enseñar y apoyar a los trabajadores, para que vayan logrando un aprendizaje permanente, y vayan enriqueciendo sus competencias en el desarrollo de la actividad. El líder ha der ser un “COACH” permanente y un guía para sus trabajadores. En apoyo en herramientas cuantitativas de evaluación, evitan la subjetividad y los juicios de valor, que se presentan tan a menudo en nuestra sociedad.

j.- Finalmente propiciar el trabajo en equipo e impulsar el desarrollo de una cultura organizacional, caracterizado por un clima de cooperación, complementación y compañerismo en el desarrollo de las actividades cotidianas, reconociendo en forma oportuna los potenciales conflictos internos, y ser mediador en la solución de los mismos, cuando se presenten.

 

Benito Barros

ACERCA DEL AUTOR

Benito Barros
Rector Académico del CFT de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Asesor Académico de Initiative Escuela de Negocios.